Durante muchos años, el TPV ha sido “la caja”.
Cobrar, imprimir el ticket y poco más.
Hoy, en un supermercado, el TPV se ha convertido en el corazón del negocio. Y no es una frase hecha: es el punto donde convergen ventas, precios, promociones, normativa fiscal, control de stock y experiencia del cliente.
Sin embargo, todavía vemos muchos establecimientos que trabajan con sistemas obsoletos, lentos o mal integrados, que frenan el día a día y generan problemas que podrían evitarse fácilmente.
¿Qué espera hoy un supermercado de su TPV?
Un TPV moderno ya no se valora solo por “si cobra rápido”. Se valora por todo lo que hay detrás:
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Que no se cuelgue en horas punta.
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Que los precios estén siempre correctos.
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Que las promociones se apliquen bien.
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Que se integre con básculas, escáneres y periféricos sin errores.
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Que cumpla con la normativa fiscal vigente y futura.
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Que permita controlar el negocio, no solo cobrar.
Cuando el TPV falla, no solo se pierde tiempo:
se generan colas, errores, mala imagen y, en algunos casos, riesgos legales.
El gran error: pensar que todos los TPV son iguales
Una de las frases que más escuchamos es:
“Si cobra, ya me sirve”.
El problema es que ese enfoque suele salir caro a medio plazo.
Un TPV mal adaptado al sector retail alimentario provoca:
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Errores en precios y artículos.
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Dificultades para gestionar promociones.
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Descuadres de caja.
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Falta de información real sobre ventas y márgenes.
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Problemas cuando llegan cambios normativos como VERIFACTU.
En un supermercado, el TPV no puede ser genérico.
Debe estar pensado específicamente para el volumen, la rotación y la complejidad del día a día.
TPV integrado: cuando todo trabaja en la misma dirección
La verdadera diferencia no está solo en el terminal físico, sino en el software que lo gobierna y cómo se integra con el resto del negocio.
Un TPV bien integrado permite:
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Centralizar precios y artículos.
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Aplicar cambios en tiempo real.
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Controlar ventas por caja, sección o franja horaria.
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Reducir errores humanos.
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Ganar agilidad en caja y en gestión.
En JPC trabajamos con Gesvent precisamente por esto:
porque no es solo un TPV, sino un sistema de gestión pensado para supermercados, capaz de crecer y adaptarse con el negocio.


